El Mesón de Fuencarral lleva más de 80 años ofreciendo una cocina castellana sencilla y tradicional basada en productos de temporada, lo que le ha convertido en todo un referente madrileño de calidad que resiste y se fortalece con el paso del tiempo. Sin embargo el restaurante no es ajeno a las nuevas intolerancias alimenticias como los celíacos o sensibles al gluten. Por este motivo, El Mesón de Fuencarral cuenta con una carta de 40 platos sin gluten, con ingredientes seleccionados y tratados por el propio equipo, y avalados por la Asociación de Celíacos y Sensibles al Gluten de la Comunidad de Madrid.

Bacalao noruego con pisto manchego_Mesón de Fuencarral (4)

Esta carta, cuyos platos se sirven en vajillas diferenciadas para evitar la contaminación cruzada, está cada vez más solicitada, especialmente por familias con niños, que ya cuentan con una amplia variedad gastronómica sin alterar su precio. Entre los entrantes y pensados para compartir, sus famosas croquetas de la casa, la clásica tortilla española, sopa castellana o ensalada de bonito de la casa y pimientos, con bonito escabechado en el propio restaurante de manera artesanal dos veces por semana.

Entre las opciones de pescado destacan el rape a la parrilla con salsa bilbaína, el lenguado a la parrilla o tres opciones de merluza: tacos rebozados, cogote de merluza de anzuelo a la bilbaína o al gusto. Los celíacos o sensibles al gluten tampoco podían quedarse al margen de las marcas de la casa: chuletas o paletillas de cordero lechal asadas y cochinillo asado de Segovia. Otras variedades de carne incluidas en la carta son solomillo de carne roja, escalope de ternera blanca o la hamburguesa de buey Wagyu “Kobe”. En este recetario tampoco faltan los postres sin gluten, como la leche frita castellana, arroz con leche o la cuajada casera de leche de oveja y miel.

Croquetas de la casa_Mesón de Fuencarral (2) Exteriores Mesón de Fuencarral (1)

Un rincón al que escapar de la ciudad

Esta antigua casa de labranza del s. XIX está situada a pocos minutos del centro de Madrid y con unas inmejorables vistas de la sierra, de un lado, y al skyline de la capital por otro, lo que fácilmente le convierte un pequeño rincón al que escaparse de la gran ciudad. El Mesón de Fuencarral es un sitio tranquilo, donde las sobremesas se alargan junto al calor de la chimenea en días de invierno y en la terraza exterior durante los días de sol y buen tiempo. También los más pequeños disfrutan de este espacio en su amplio parque infantil de la entrada.

Fiel a su estética original, este restaurante con aire rústico tiene capacidad para 350 comensales en mesas bien distantes entre sí y en distintos salones, lo que facilita las conversaciones más privadas. De sus paredes cuelgan algunas fotos de las celebridades que han sido testigo del paso del tiempo, que en su caso es inmutable. Un servicio exquisito, una cocina tradicional basa en el producto y un ambiente agradable siguen conformando la fórmula del éxito de un restaurante camino de ser centenario.